Morbilidad
Al ingresar a una población susceptible, genera un gran número de casos.
La Fiebre Aftosa es una enfermedad infectocontagiosa de origen viral. Su primera referencia histórica data de 1546 en Verona, Italia, y llegó a la Argentina en 1870, a través de bovinos de raza importados desde Europa para refinar las haciendas locales.
Especies susceptibles
Uso en laboratorio: cobayos y ratones de 5 a 6 días de edad.
Se destaca por su fácil y rápida propagación: se transmite por vía aérea y también a través de vectores inanimados como manos, ropa, calzado y vehículos.
Vías de propagación
Al ingresar a una población susceptible, genera un gran número de casos.
Baja: como máximo, alrededor de 1 de cada 100 animales.
Provoca lesiones en forma de vesículas o ampollas, principalmente en:
Consecuencias
Las lesiones dificultan la alimentación.
Por retención de leche ante lesiones en la ubre.
En las lesiones de las patas.
Lesión del músculo cardíaco, frecuente en terneros y lechones. Puede causar la muerte o dejar secuelas crónicas.
“Animales asoleados”En hembras preñadas infectadas.
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El agente causal de la Fiebre Aftosa es un virus de la Familia Picornaviridae, (Pico=pequeño, RNA=ácido ribonucleico), y Género Aftovirus, de tamaño muy pequeño (22 a 25 milimicrones).
Su estructura es muy simple, con sólo dos sustancias químicas: un ácido ribonucleico y proteínas de envoltura.
El primero contiene la información genética del virus, y es el responsable de la reproducción del mismo, mientras que las segundas representan la cobertura que aísla al ácido ribonucleico de aquellas sustancias que pudieran dañarlo, como enzimas presentes en los tejidos animales.
Estas proteínas son las responsables de la capacidad de generar anticuerpos específicos en los animales infectados, o en aquellos vacunados con el virus inactivado. La especificidad de la respuesta inmune, está dada porque las proteínas de la envoltura viral son distintas en los diferentes tipos de virus que se conocen; esto hace que cada tipo de virus sólo proteja contra sí mismo, y no contra los tipos de virus restantes.
Existen siete tipos de virus: A, O, C, SAT 1, SAT 2, SAT 3 y ASIA 1, con alrededor de setenta variantes o subtipos; en la Argentina, sólo se han detectado los virus A, O, y C, y algunas de sus variantes. Dentro de estos últimos, el que más da lugar a la presentación de subtipos es el virus A.
La Fiebre Aftosa se transmite por contacto directo e indirecto con animales infectados, sus secreciones y tejidos.
Se disemina rápidamente debido a la posibilidad de transmitirse por vía aerógena, por medio de las pequeñas microgotas presentes en el aire eliminado por la respiración de los animales infectados.
A su vez, el viento puede transportar las partículas infectantes a kilómetros de distancia, lo que representa un serio problema a la hora de realizar un efectivo control epidemiológico.
Cantidad de unidades infectantes eliminadas por los vacunos por diferentes vías:
| Tejido o excreción | Cantidad de unidades infectantes |
|---|---|
| Contenido de linfa de vesículas | 100 millones/ml60 a 80 ml por lengua |
| Tejido epitelial de vesículas | 1000 millones/gr.100 a 120 gr. por lengua |
| Orina | 100 millones por litro |
| Leche | 1000 millones por litro |
| Sangre-Semen | 1 millón por mililitro |
| Aire espirado | 10000 cada 30 minutos(*) |
(*) El aire espirado por un vacuno mediano es de unos 100.000 litros diarios. Un animal enfermo elimina 4 a 5 unidades infectantes por litro, por lo que en un solo día puede eliminar entre 400.000 y 500.000 unidades, cantidad suficiente para infectar durante un lapso de 4 a 7 días a todo lo que lo circunda.
A esto debe sumarse el contenido viral de 10 a 15 litros diarios de orina, 15 a 20 litros diarios de leche y 20 kilos diarios de materia fecal.
Respecto a otras especies domésticas, cabe destacar que el cerdo, pese a que por razones anatómicas tiene menores posibilidades de contagio por vía inhalatoria, es capaz de eliminar 1000 veces más virus por el aire espirado que los vacunos en el mismo período de tiempo.
No es necesaria la presencia de huéspedes intermediarios, la transmisión del virus es directa y con un período de incubación muy corto (3 a 5 días), lo que produce una amplia diseminación de la enfermedad en muy poco tiempo.
Otra forma de diseminación es a través de objetos inanimados como ropa, calzado, vehículos, maquinaria agrícola, y hasta papel moneda, así como subproductos de origen animal (lana, pelo), vegetal (heno, granos), e incluso por medio de portadores asintomáticos como el hombre, el cual puede transportar por varias horas el virus infectante en su nariz.
El virus posee la capacidad de mantenerse vivo en el medio ambiente por varios días, y hasta semanas, siendo su supervivencia mayor en invierno que en verano, debido a las condiciones de temperatura y humedad más favorables, y a una menor exposición a la radiación solar existentes en la primera de dichas estaciones de año.
Supervivencia del virus de la Fiebre Aftosa en diferentes materiales y objetos:
| Material / Objeto | Invierno | Verano |
|---|---|---|
| Ropa y calzado | 14 semanas | 3 a 9 semanas |
| Papel moneda | 48 horasa 25 °C | 48 horasa 25 °C |
| Tierra | 21 semanas | 1 semana |
| Paredes de ladrillo o revoque | 2 a 4 semanas | 2 a 4 semanas |
| Plantas de pasturas | 29 semanas | 1 semana |
| Parvas de heno | 29 semanas | 4 semanas |
| Bolsas de grano | 20 semanas | 20 semanas |
| Agua | 3 a 4 semanas | 3 a 4 semanas |
| Lana de ovejas | 2 a 3 semanas | 2 a 3 semanas |
| Pelo de bovino | 4 a 6 semanas | 4 a 6 semanas |
| Moscas domésticas | 10 semanas | 10 semanas |
Respecto a la supervivencia del virus de la Fiebre Aftosa en la carne y derivados, la misma constituye un aspecto de primordial importancia, toda vez que determina que aquellos productos provenientes de países con presencia de la enfermedad, enfrenten fuertes restricciones para su ingreso a países compradores libres de la misma.
La transmisión de la enfermedad mediante el contacto de animales susceptibles con carne infectada (ej.: cerdos alimentados con desperdicios de carnicería sin hervir), es una permanente posibilidad, representando un serio peligro de introducción de la enfermedad a zonas o países donde la misma ha sido erradicada.
En el músculo propiamente dicho, el virus desaparece una vez que se desarrolla el proceso de acidificación natural durante la maduración de la carne a una temperatura de 4 °C, en un lapso de hasta 72 horas.
Sin embargo, la médula ósea de los huesos largos, los ganglios linfáticos y los coágulos sanguíneos atrapados en los grandes vasos, constituyen reservorios muy adecuados para el virus aftoso, toda vez que lo aíslan de la acción de la acidificación de los músculos.
A su vez, las temperaturas bajas necesarias para la conservación y manipuleo de la carne, favorecen la supervivencia del virus.
Dadas las características del virus aftoso en lo referente a su extrema difusibilidad y probada capacidad de mantenerse viable en el medio o ambiente, las medidas tendientes a su control y contención adquieren máxima y especial importancia.
Frente a una población de animales susceptibles, el peligro de contagio por medio del contacto directo con animales infectados, así como indirecto a través de productos o subproductos provenientes de estos últimos, sumado a la posibilidad del transporte pasivo de partículas virales infectantes en medios inertes (manos, nariz, pelo, ropa, calzado, medios de transporte, etc.), es siempre una posibilidad latente, que entraña un gravísimo peligro.
En aquellos países en los cuales no se utiliza la vacunación, las medidas de control sanitario en fronteras, puertos y aeropuertos, son extremadamente rigurosas, tratando de impedir la introducción de material contaminado y su contacto con los animales susceptibles. Esto ha llevado también, y desde hace unos 100 años, a fuertes restricciones al comercio internacional de animales, carnes y derivados, generando los llamados circuitos “aftósico” y “no aftósico”.
Aún así, se han producido graves epidemias en distintos países, evidenciando la dificultad en mantener indemne a la población animal, dado el notable incremento en el tránsito de personas y bienes a través de las fronteras en todo el mundo.
La Fiebre Aftosa no puede ser curada, es decir, su curso, una vez desarrollada toda la sintomatología, no puede ser efectivamente alterado en sentido beneficioso; pero la enfermedad puede ser prevenida, sea por sueros, vacunas y por medidas profilácticas no vacunales. Los sueros tuvieron algún uso en los años ’30, pero dejaron de usarse a partir de 1939/1940 cuando nació, en Alemania, la vacuna antiaftosa. Hoy sólo son una curiosidad, empleándose sólo algunos tipos especiales en laboratorios.
En Argentina, la estrategia de vacunación, la zonificación sanitaria y el control de movimientos están definidos por SENASA: podés consultar la normativa vigente sobre vacunación antiaftosa y la situación sanitaria actual del país en el mapa del estatus oficial de fiebre aftosa del Observatorio.